Las Habilidades Claves Para Liderar en el Mundo Digital
Por : Marco
Antonio Serrato
Publicado por
EGADE IDEAS
La transformación digital exige a los directivos nuevas competencias y habilidades que les permitan afrontar los retos individuales y los de su organización.
La transformación digital exige a los directivos nuevas competencias y habilidades que les permitan afrontar los retos individuales y los de su organización.
En el nuevo contexto de mercados volátiles, inciertos, complejos y
ambiguos (VUCA, por sus siglas en inglés), los ejecutivos y líderes de
organizaciones se enfrentan a situaciones desconocidas que generan
gran confusión. La complejidad aumenta si, ante este contexto, reaccionan
abruptamente utilizando estrategias, habilidades y métodos conocidos pero obsoletos,
que buscan obtener resultados de corto plazo y ponen en riesgo la sobrevivencia
de la propia organización. En muchas empresas se privilegia esta visión parcial
y limitada, en lugar de priorizar la transformación que tanto líderes como
organizaciones deben emprender para mantenerse competitivos ante el entorno
digital.
En una reciente reunión de Unicon sobre el futuro de la
formación de directivos, se apuntó al desarrollo ejecutivo como motor de un
liderazgo efectivo en toda organización. A pesar de ser éste un axioma
elemental desde los albores de la administración, se debe reconocer
que utilizar métodos tradicionales ya no funciona en el mundo actual.
El entorno VUCA que enfrentan la mayoría de mercados e
industrias presenta retos nuevos y desconocidos para los directivos y sus
organizaciones; particularmente ante el nuevo contexto digital en el que la
velocidad de transformación requerida – en individuos y organizaciones - se
incrementa exponencialmente. De acuerdo con un estudio de IDC, la inversión
en dichas transformaciones digitales crecerá de forma sostenida por encima del
17%, hasta superar los 321 mil millones de dólares en 2021. Tecnologías
como cloud computing, la inteligencia artificial (IA), machine
learning o el internet de las cosas (IoT), entre otras, marcarán el paso.
Facilitar esta transición requiere que ejecutivos y líderes desarrollen un
conjunto de habilidades y competencias para no quedarse atrás:
Inteligencia contextual (contextual intelligence): asociada a
entender el entorno particular de la organización. Cuenta con tres componentes
fundamentales: comprensión retrospectiva (hindsight), que
implica aprovechar y poner en valor aquello que se ha aprendido del pasado y
que aún es de utilidad; previsión (foresight), relacionada con la
capacidad de articular aquello que se desea obtener y las acciones a ejecutar
para lograrlo; y convergencia (insight), que permite la integración
adecuada de los dos puntos anteriores, para identificar y definir el futuro
deseado.
Inteligencia estratégica (strategic intelligence): es la capacidad
de anticipar tendencias y cambios en el mercado y cadena de valor de la propia
organización. Esta competencia provee un sistema conceptual para facilitar y
dirigir la transformación requerida. Junto con la inteligencia contextual,
permite definir en forma clara el ‘qué’, ‘por qué’ y ‘cómo’, requeridos en la
transformación de la organización.
Agilidad de aprendizaje y adaptabilidad (learning agility and
adaptability): se refiere a la capacidad de aprender en forma rápida y efectiva a
partir de las experiencias vividas, incluyendo la aplicación inmediata de dicho
aprendizaje a nuevos contextos enfrentados en forma individual y en la
organización. Esta capacidad y agilidad de aprendizaje permiten fortalecer la
tolerancia a la ambigüedad e incertidumbre que se enfrentan en la actualidad.
‘Sensemaking’ y ‘Visioning’: el primero de ellos está asociado
con el proceso de encontrar el sentido adecuado en la realidad actual,
permitiendo que el líder y el grupo de colaboradores definan el rumbo adecuado
ante las experiencias, eventos o retos que se presentan en forma confusa,
ambigua o inesperada. El segundo de ellos permite crear un mapa del futuro,
acompañándolo de un ‘collage’ de diversas posibilidades. Dicho sentido y visión
permiten, conjuntamente, generar y transmitir la claridad y motivación
necesarios en los miembros de la organización.
Storytelling: es una competencia estratégica y uno de los
activos individuales más importantes, para crear y fortalecer relaciones y empatías
entre miembros de un grupo u organización. Puede servir para múltiples
propósitos: destacar la motivación detrás de la estrategia y acciones de la
organización; socializar con nuevos colaboradores y motivarlos; transferir
conocimiento en el espacio de trabajo mientras se les asesora; facilitar
comunicaciones internas y externas; desarrollar equipos y habilidades de
liderazgo; ‘conectar’ con clientes, consumidores y socios en la cadena de
valor; comunicar ideas e iniciativas complejas; etc. Historias de alto impacto
retan en forma positiva al intelecto de la audiencia, provocan emociones,
contextualizan y contienen mensajes ‘encapsulados’ dentro de ellas. Una
característica asociada a ello es la oratoria, pues tanto el fondo como la
forma son fundamentales para lograr el objetivo deseado.
Inteligencia emocional y social (emotional and social
intelligence): se relaciona con cuatro dominios: conocimiento
personal; autogestión; sensibilidad social; y gestión de las relaciones
interpersonales. Contribuye a la capacidad relacional del individuo,
fortaleciendo su networking y capital social dentro y fuera de la
organización. Para muchos, es el mejor predictor del liderazgo efectivo, ya que
es relevante en contextos globales y entornos amplios. Facilita el aprendizaje
y provee la capacidad de anticipar, adaptarse, crear y sostener el cambio
requerido.
Autenticidad (authenticity): implica el ser y
mantenerse fiel a su propia identidad y experiencias, incluyendo los valores,
creencias, emociones, necesidades y anhelos que caracterizan al líder o
ejecutivo. Ejercer un liderazgo auténtico implica operar en el día a día siendo
coherente con nuestra propia identidad. Lograrlo requiere un alto conocimiento
personal y transparencia, estableciendo altos estándares de ética, moral y
conducta. Además, implica ser lo suficientemente abierto y empático a opiniones
y puntos de vista ajenos, antes de ejercer la toma de decisiones en forma
impulsiva o con agendas ‘ocultas’ ante miembros de la organización. La
autenticidad fortalece la credibilidad y reputación, permitiendo distinguirse
en forma positiva para alcanzar un liderazgo efectivo.
Capital psicológico (psychological capital): se relaciona con el
nivel de desarrollo del individuo, que influye en su satisfacción y desempeño
personal. Está conformado por cuatro estados psicológicos, representados por el
acrónimo HERO por sus siglas en inglés: esperanza (hope), asociada
con el deseo y ambición necesarios para perseverar en el logro de las metas
establecidas; eficacia (efficacy), que influye en la capacidad de lograr dichos
objetivos ante contextos dinámicos y no previstos; resiliencia (resilience),
que permite afrontar dichas adversidades resistiendo a dichos cambios e
incertidumbre en el entorno; y optimismo (optimism), asociado con la capacidad
de asociar eventos positivos con los integrantes del equipo, decisiones y
acciones desarrolladas, y los eventos negativos como aprendizajes, situaciones
temporales y asociadas a aspectos específicos en la dinámica del equipo y la organización.
Pensamiento creativo e innovación (creative thinking and innovative
behavior): de acuerdo con el World Economic Forum, la creatividad es una
de las habilidades fundamentales hacia el 2020. Entre otras cosas, contribuye a
la construcción de una cultura organizacional para la generación de ideas e
iniciativas asociadas a productos, servicios y procesos que enriquezcan la propuesta
de valor y operaciones de la organización. Desde una perspectiva estratégica,
el liderazgo debe posicionarse como un motor de innovación en dos sentidos:
estableciendo un ambiente de trabajo enfocado en la creatividad y subsecuente
innovación asociada a ella; y como medio para alcanzar la competitividad
requerida en la organización ante los cambios y entorno enfrentados.
Perspectiva global e inteligencia cultural (Global mindset and
Cultural intelligence): la habilidad para ejercer un liderazgo
global – independiente de la cultura o entorno que se enfrente – es crítico
para el éxito de la organización. Para lograrlo, la inteligencia cultural –
definida como la capacidad de relacionarse y trabajar en forma efectiva en
contextos y situaciones culturalmente diversas – es fundamental. Ambos
elementos permiten promover y gestionar la diversidad e inclusión requeridos en
la organización.
Liderazgo colectivo (collective leadership): ser incluyente e
involucrar a los colaboradores en el análisis y toma de decisiones permite
generar empatía, compromiso y motivación para alcanzar el éxito en la
organización. El liderazgo requerido en la actualidad no puede ser autoritario
ni asociado al poder o posición ejercida; debe estar enfocado en facilitar y
empoderar a los colaboradores en todos niveles. Esta capacidad permite promover
una toma de decisiones descentralizada, promoviendo altos niveles de
colaboración y un sentimiento de objetivos compartidos por el equipo.
Cultivar estas habilidades permite construir una ruta para el liderazgo
efectivo requerido en la organización. De igual forma, y para salir adelante
ante esta nueva normalidad, se requiere desarrollar y poner en valor estas
habilidades y competencias, empujando a través de ellas tres pilares
fundamentales para generar el impacto y transformación requeridos en la
organización:
1. Enfoque en las personas. Todo cambio de gran
magnitud y escala no podrá ocurrir si no se cuenta con el involucramiento y
motivación requerida en el talento de la organización. Se debe ser
extremadamente claro en la ruta de transformación (transformation journey) por
la que se desea navegar, dejando claro el ‘qué’ y ‘para qué’ asociados a ello.
No contar con motivación, objetivos y metas claras, será sinónimo de avances
marginales o un fracaso inminente.
2. Definir e implementar los
procesos requeridos. Una vez que se han definido el ‘qué’ y ‘para qué’, es fundamental
definir el ‘cómo’. Esto está expresado a través de los procesos y actividades
asociadas a la transición, considerando el estado actual y deseado en forma
general y en cada una de las áreas y funciones que conforman la organización.
3. Establecer el marco de referencia
(framework). Contar
con el ‘qué’, ‘por qué’ y ‘cómo’, presenta las bases para establecer la
plataforma sobre la que se llevará a cabo la transformación requerida en la
organización. Dado que predecir el futuro es altamente complejo, una de las
consideraciones más importantes es asegurar que los sistemas de soporte
elegidos o desarrollados cumplan con la agilidad, escalabilidad e
interoperabilidad requerida.
El mundo actual nos presenta un escenario en que la incertidumbre será
mayor, más compleja ambigua y dinámica, acompañada además de diversos elementos
asociados a la era digital. Aquellos ejecutivos y organizaciones que logren
desarrollar las habilidades, competencias e iniciativas para adelantarse y
destacar en forma efectiva – privilegiando una visión estratégica por encima de
una operativa o de corto plazo – serán las que destaquen ante los retos que
enfrentan ambas partes en el futuro inmediato.
Cortesía:https://mba.americaeconomia.com/articulos/reportajes/las-habilidades-claves-para-liderar-en-el-mundo-digital


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